Turisme de Sitges

A pedales entre viñedos y por el Parc del Garraf

Sitges se disfruta de muchas maneras. Pero hay una que es muy diferencial: en bici. La posibilidad de, en un golpe de pedal, pasar del paseo marítimo al Parc del Garraf es una suerte que no escondemos y nos gusta compartir. Rutas hay mil, pero a modo de ejemplo, os proponemos hoy una de baja dificultad que mezcla viñedos, bodegas, castillos y el mar de fondo.

No vale la excusa de ‘yo es que nunca salgo en bici’ o ‘es que no estoy nada en forma, no aguantaré’. Mal argumento cuando lo que os proponemos es subiros a una bicicleta eléctrica en la que, aunque tendríais que pedalear, el esfuerzo será sobre todo para el cuello y donde mirar en cada momento.

 

Para la ocasión, nos acompaña una andorrana que se enamoró de Sitges (sí, es un mal contra el que no tenemos cura) y decidió quedarse a vivir aquí convirtiendo además en trabajo su gran pasión. De hecho, Montse Arauz, de ebike Sitges Tour, reconoce que la bici es para ella como “la pastilla de la felicidad: si no tengo un buen día, solo tengo que salir a pedalear”.

 

La ruta que nos propone Montse lo tiene casi todo: viñedos en formato panorámico (a veces con el mar de fondo), subida a las puertas del castillo de Sant Pere de Ribes, tramos verdes y aromáticos por el Parc del Garraf, parada para degustar vinos del Penedès (incluido el vino Malvasía de Sitges) en la impresionante bodega –por dentro y por fuera- Torre de Veguer y vuelta a Sitges pasando por Terramar y con el mediterráneo como regalo final.

 

En total, la ruta, de tipo circular y que os podeís descargar en este enlace, son poco más de 20 kilómetros y se completa en aproximadamente en dos horas y media (paradas incluidas). Una gran inversión, como lo son todos los viajes. Porque al final, la mochila la llenamos de recuerdos. Y en esta salida en bici, hay unos cuantos que os avanzamos: la exuberancia amable y verde de las chumberas en todo el camino, el ruido sedante de la ruedas en la tierra, el olor optimista a tomillo e hinojo, el sabor a frutos rojos que se te alarga en boca con un vino tinto que se fermenta en piedra y se ‘cura’ en ánforas -como hacían los monjes en el siglo XV-, el sol y sombra de los caminos por el Parc del Garraf, la línea azul de fondo que te recuerda que Sitges también es mar y, de principio a fin, la sonrisa contagiosa de Montse.

 

Por cierto, da igual cuando leas este post: esta ruta (y casi cualquier otra por Sitges) es igual de bonita todo el año, con los matices propios de cada estación. En verano, las tardes en bicicleta son una terapia viajera perfecta tras una matinal marítima. Y en invierno, las mañanas soleadas y templadas son ideales. En otoño y primavera, y con colores que van variando, cualquier momento es bueno. Vaya, que, como en los buenos viajes, solo hay que traer de casa las ganas de descubrir, dejarse sorprender… y coleccionar recuerdos ;)

 

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Foto: @ebikesitgestours

Comentarios

  1. NeoldTeedoXH
    22 abril 2021
    :):):)