Turisme de Sitges

Malvasia Power: catas de vino e inspiración

Sitges tiene muchos sabores. Pero el toque dulce se lo da su vino autóctono e identitario: la Malvasía de Sitges. Lo que pasa es que este vino tiene tantos matices y tanta historia vinculada, que el Centre de Interpretació de la Malvasia de Sitges (CIM) ha decidido empoderarlo de forma pública. ¿Cómo? Bienvenid@s a las catas de Malvasia Power.

El nombre ya es ilustrativo. Y si os apuntáis a una de las catas, notaréis que ese ‘power’ es contagioso desde que os da la bienvenida Alba Gràcia, coordinadora del CIM, historiadora y enamorada de su trabajo. De sonrisa amplia y mirada cómplice, tiene una voz armónica y modulada que le ayuda a ‘teatralizar’ su discurso, que el día que fuimos empezó así: ‘Bienvenidos y bienvenidas a esta nueva cata de vinos con el que reivindicamos el aspecto cultural de la enología y también el empoderamiento de la malvasía, que ha comenzado y, os aseguro, tiene mucho recorrido”. Claro, esto es como un buen inicio de un libro: si te atrapa, te dejas llevar. Y Alba te atrapa desde el principio…y te acompaña en este viaje.

 

Sí, el paralelismo está plenamente justificado: las catas de vinos de Malvasia Power son un viaje. Un viaje geográfico, histórico, literario y, claro, personal (el vino es una emoción muy individual). En la cata a la que pudimos asistir endulzamos el paladar con cinco vinos, empezando la ruta en Sant Pere de Ribes, vuelo imaginario luego hacia Lanzarote, parada en la salvaje Madeira y vuelta a Sitges con escala previa en el Empordà. Y durante el trayecto, referencias históricas (los almogávares y los ‘americanos’ asistieron a la cata) y también literarias, con nombres propios de autores que han escrito y bendecido las bondades de la malvasía. Hablamos de un tal William Shakespeare, pero también de León Tolstoi, de Charles Dickens, Jane Austen, Joanot Martorell y Tirso de Molina. Y como cierre, Alba Gràcia mudó en Santiago Rusiñol para recordar que el amor a primera vista lo es también con algunos lugares…y algunos vinos.

 

En el viaje inspirador que capitanea Alba Gràcia hay un copiloto que ayuda a poner sabores y matices, a encontrar las palabras justas a cada degustación. Se trata de David Martínez, uno de los primeros sommeliers de Sitges, con el que aprendimos por ejemplo, que hay vinos naturalmente dulces y vinos dulces naturales. Y que un buen vino blanco no necesita frío para ser fresco, que para eso está la acidez. Sí, acidez en un vino dulce. Un contrapunto que identifica a la Malvasía de Sitges y que le confiere una personalidad muy propia de esta localidad: dulce pero ácido, honesto y divertido. Y largo en boca…y en la memoria.

 

Venga, seamos concisos y prácticos. ¿Dónde informarse y cómo apuntarse a las catas de Malvasia Power? Pues lo mejor es ir siempre a la fuente original: la web del Celler Hospital de Sitges, lugar que, por cierto, supone en si mismo una cata histórica e inspiradora. Ya sabéis que, si os sumáis, os espera un viaje intenso, dulce pero ácido, dorado y con sabor a melocotón, albaricoque, pera y melón, también a frutos secos. El mediterráneo en una copa, eso es ‘power’ ;)

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